En las últimas dos décadas la población de los países occidentales ha incrementado su peso corporal. Esto puede ser en gran parte explicado por la existencia de una sociedad de consumo bien predispuesta a la abundante oferta publicitaria de productos alimenticios. Sin embargo, dicha sociedad también está sujeta a cánones estéticos que promueven un permanente culto a la delgadez, cuya cara visible son las modelos publicitarias. De este modo se plantea la disyuntiva de disfrutar de los alimentos ricos poco sanos, promocionados por aroma y sabor que no otorgan belleza estética; o cuidar la silueta consumiendo productos sanos que no son tan ricos pero brindan ventajas a la hora de miramos en el espejo. Así planteada esta disyuntiva, el gran objetivo es realizar una alimentación placentera y sana.
Un problema frecuente
Dos tercios de la población mundial padecen hambre o tienen serios riesgos de desnutrición. El tercio restante que no tiene estos problemas. ¿ está a salvo ? La falta de un plan ordenado de alimentación es uno de los factores promotores de sobrepeso. En los Estados Unidos se calcula que casi la mitad de las mujeres y la cuarta parte de los hombres realizan dietas inadecuadas que. paradójicamente, con el tiempo, terminan agregando "kili-tos" a la silueta. Asimismo algunas evidencias científicas muestran que la variación del peso bajar debido a la adopción de dietas temporarias se asocia con el aumento en la incidencia de problemas cardíacos. En el año 1983, de 34 millones de personas que tenían exceso de peso, 35% eran obesos y en los 10 años posteriores esta proporción aumentó. En Europa, los estudios realizados demuestran que el sobrepeso es frecuente, observándose hasta en el 40% de los sujetos según la población estudiada. Por lo tanto, es importante comprender que el mantenimiento de un adecuado peso bajar es un problema relacionado con la salud que excede lo puramente estético.
Zona de riesgo: cuando la salud tiene peso
En una publicación de la revista New England Journal of Medicine, la Dra. Manson y un grupo de colaboradores observaron, luego de 16 años de estudio en mujeres de edad media, que el aumento del sobrepeso se relacionó con una mayor incidencia a padecer cáncer de colon, mama, endometrio y mortalidad de origen cardíaco. También es reconocido que las personas obesas tienen con mayor frecuencia cálculos en la vesícula y trastornos pulmonares. Por eso, es importante conocer, el grado de sobrepeso de cada sujeto y elaborar un plan de reducción del mismo.
Todo exceso de peso, ¿tiene el mismo riesgo de provocar problemas de salud?
En los últimos años se han propuesto diferentes métodos de valoración del exceso de peso bajar. Todavía hoy se utilizan métodos sencillos como la simple medición del peso y altura para obtener el índice de masa corporal o la determinación del diámetro de la cintura y la cadera para calcular el índice cintura-/cadera. Existen otros más modernos y sofisticados, como la absorciometría de fotones o la tomografía axial computada, que brindan a los médicos e investigadores un análisis más exacto del contenido y la distribución de grasa en el organismo. Ya en la década del 40 se tomó conciencia de la importancia que tiene, para la salud, la ubicación de esos "kilitos de más" dentro del organismo. El estudio de este tema ha esclarecido la relación entre el riesgo vascular y la obesidad. Según su distribución, podemos clasificar dos principales tipos de obesidad: una donde la grasa se acumula en la región del tronco y el abdomen y otra donde el depósito graso se produce en la cadera y los glúteos. A la primera se la llama androide, por observarse más frecuentemente en los hombres mientras que la segunda es denominada ginoide, por estar presente usualmente en las mujeres. Los estudios realizados en lugares tan distantes como Suecia, Estados Unidos y Hawai han documentado, que más allá de las diferencias étnicas y geográficas, la distribución androide se asocia con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, hipertensión arterial, diabetes, aumento de los lípidos y del ácido úrico en la sangre.
Las distintas piezas de este complejo rompecabezas se han ido acomodando gracias al aporte de múltiples trabajos realizados en todo el mundo y hoy resulta lógica y atinada la recomendación de evitar el sobrepeso. Para lograr este objetivo, es necesario enfatizar sobre la conveniencia de modificar nuestros hábitos de cimentación sin someternos a dietas o regímenes de shock.